Hemos comprado una baraja de póquer. Hemos rescatado las trece cartas de corazones. Les hemos asignado una lección de vida que sirva para cualquier clase de amor, y las hemos distribuido a doce periodistas con los que tenemos especial debilidad. Qué nadie se sienta agraviado... a veces el corazón manda.
Por cierto, nos hemos quedado una carta. ¿Adivináis? La reina de corazones.
¡Feliz San Valentín!